El turismo enológico, por los denominados Caminos del Vino de la Argentina, creció 142% en los últimos cinco años, según un relevamiento del sector.
En 2008, más de un millón de turistas recorrió los Caminos del Vino de la Argentina, en 11% más que el año anterior y doble de visitantes de 2004, reveló un trabajo de la Comisión Nacional de Turismo Vitivinícola.
"Este trabajo muestra el gran dinamismo del sector turístico dentro del mundo vitivinícola, el desafío es seguir creciendo y fortaleciendonos", resaltó Angel Vespa, presidente de Bodegas de Argentina.
Este incremento de visitantes a las bodegas de las provincias vitivinícolas del país, a un promedio de 2.804 personas diarias fue mayor al total de turistas que arribaron a la Argentina en el mismo período.
Con 72% del total de enoturistas, Mendoza mantuvo su liderazgo y San Juan su participación (8,5%), pero Salta aumentó sus indicadores considerablemente (10,3%).
Actualmente son 163 las bodegas que conforman los Caminos del Vino, de las cuales 128 pertenecen a capitales argentinos; el resto corresponde a inversiones de España, Francia, Holanda, Portugal, Chile y Estados Unidos, entre otros.
De acuerdo con el relevamiento, los turistas de los Caminos del Vino tienen cada vez menos conocimiento respecto de la actividad, es decir que son turistas menos especializados. El 75% tienen entre 18 y 55 años (55% son mujeres); los menores de 18 años representan el 11% de las visitas que realizan el recorrido con fines educativos.
Internet, las oficinas de informes públicas, la información que brindan los hoteles, el boca a boca y las publicaciones de los medios de comunicación son los principales medios por los que los turistas llegan a las bodegas.
El ocio y la compra son las principales motivaciones de los turistas a la hora de realizar sus visitas a las Bodegas de Argentina.
Además del recorrido por las instalaciones de las bodegas y la degustación de sus vinos, las instituciones ofrecen distintas opciones para los turistas, cabalgatas, comidas típicas, astronomía, spa, golf, museos y actividades para niños, entre otras.
Con una media de tres empleados destinados a recibir a los turistas en las bodegas, el sector de la vitivinicultura -a través de la unidad de negocios que es el Turismo del Vino- generó más de 489 puestos de trabajo.
Los meses de mayor presencia de turistas son enero, febrero, marzo y julio; y los días, viernes, sábado y domingo; sin embargo, cada vez más se rompe con la estacionalidad de las visitas y las bodegas van recibiendo turistas a lo largo de todo el año.

