Hace dos semanas, en nuestra columna dominical, hacíamos referencia a las distintas etapas de las campañas electorales y cómo estas etapas influyen en las estrategias de las fuerzas políticas contendientes.
Hablábamos de tres etapas: una primera de instalación de la candidatura, una segunda de consolidación, y la etapa final, la épica. En este momento atravesamos la segunda etapa de las campañas, en las que estas deben mostrarse sólidas, potentes y en crecimiento permanente.
Y es esta etapa de consolidación en la que cobran relevancia los ‘Levanta Manos‘: aquellos candidatos que se suben a los atriles o se sacan fotos festejando triunfos de candidatos propios o afines en las provincias.
En nuestro país, con un calendario electoral desdoblado y fragmentado, habrán muchos domingos electorales hasta las PASO nacionales, y en cada uno de ellos habrá varias manos que levantar por parte de los candidatos nacionales, que intentarán mostrar con estos gestos que su campaña es potente y crece. La idea es mostrar la ola, sea esta naranja (Scioli), amarilla (Macri) o massista.
¿Sirve levantar manos?:
Elizabeth Noelle-Neumann fue la autora de la teoría del espiral del silencio, según la cual las personas tendemos a amplificar aquellas opiniones que están en la misma línea de lo que creemos que piensan los demás y a ocultar (y hasta descartar) aquellas que van en contra de la mayoría, con el fin de minimizar conflictos e integrarnos socialmente de buena manera. Tendemos a sumarnos a las mayorías y sufrimos el impacto de los ‘climas de opinión‘.
Aunque han surgido corrientes teóricas que matizan estos enunciados, cabe decir que la teoría de esta autora alemana está en la base del desarrollo de muchas acciones de campaña, que intentan mostrar que ‘nuestra opción‘ es la ganadora, y tentar a otros dirigentes y electores a subirse a ese carro ganador. Una herramienta muy útil para eso es mostrar triunfos, ya que sirve para que el votante nos ubique como la opción más elegida, y aumente la probabilidad de que nos apoye. Para eso sirven tanto los triunfos propios como los prestados, el tema es estar en la foto, y generar la sensación de que ganamos nosotros y que se viene ‘nuestra ola‘
Lo que pasó en Salta:
En Salta, el actual gobernador Juan Manuel Urtubey, del FpV, obtuvo 46%, sacando más de 13 puntos al candidato del Frente Renovador, y ex gobernador, Juan Carlos Romero. A la noche, en la foto del triunfo de Urtubey, estaban los principales candidatos del oficialismo nacional, levantando la mano del triunfador. Pero lo cierto es que los vectores de voto de los salteños tuvieron que ver más con la evaluación de la gestión provincial que con un eventual apoyo a Scioli, Randazzo, o cualquiera de los otros candidatos. Y es que en las elecciones provinciales hay un interjuego de temas locales y nacionales que inciden en el resultado de las elecciones, y en la mayoría de las ocasiones el mensaje de las urnas tiene que ver mucho con lo local. En otros términos, Urtubey hubiese ganado sin el apoyo de todos estos precandidatos y por tanto, no sería justificable hablar de ola naranja por ese triunfo en Salta. Pero la lectura nacional es inevitable y deseable para generar clima de triunfo..
¿Qué pasará en Mendoza y Santa Fe?:
Seguramente veremos ese mismo fenómeno en Mendoza y Santa Fe. Si el radical Alfredo Cornejo obtiene una victoria importante en la provincia vecina (como marcan las encuestas previas), seguramente veremos a Sanz levantando su mano y, luego fotos con Macri, ya que el PRO es integrante del Frente Cambia Mendoza. La lectura será ‘ganamos Mendoza, se viene la ola amarilla‘ . Seguramente también Massa aluda a ese resultado e intente capitalizarlo, ya que también forma parte minoritaria de ese acuerdo electoral. Lo cierto es que Cornejo ganaría con o sin el apoyo de Sanz, Macri o Massa, porque en ese posible resultado hay un importante componente de política provincial. Pero igual suma.
Una cuestión similar sucederá en Santa Fe si ganase Del Sel en su confrontación con el socialismo, cuestión que está en discusión según los últimos sondeos. En el caso del humorista, su vinculación con Macri en la mente de los electores es mayor y, por tanto, habría más elementos para que el PRO lo tomara como un triunfo propio. Cuando usted lea estas líneas esos comicios estarán en marcha, o habrán concluido. Pero lo invito a prestar atención a las fotos, los gestos y las declaraciones posteriores. Recuerde, esta es la etapa de los ‘Levanta Manos’.
