‘Hoy, yo soy Ignacio‘, fueron las primeras palabras del nieto de Estela Carlotto, al presentarse ayer por la tarde en sociedad junto a su abuela tras la conmoción que provocó la noticia de su identidad y con el objetivo -dijo- de ‘concientizar‘ a jóvenes con dudas para que se hagan los análisis que permitan saber si son hijos de desaparecidos.
El nieto recuperado número 114, el músico Ignacio Hurban (Guido Montoya Carlotto), afirmó que desde el día en que descubrió su identidad se encuentra “convulsionado”, aunque enfatizó que aspira a que “esta situación sirva para potenciar la búsqueda‘ de nietos desaparecidos durante la última dictadura.
Guido, llamado durante 36 años Ignacio Hurban por el matrimonio con el que se crió en la localidad bonaerense de Olavarría, fue recuperado el martes y ayer concretó su primera aparición pública junto a su abuela Estela de Carlotto en la sede de Abuelas de Plaza de Mayo. El músico y Estela, titular de Abuelas de Plaza de Mayo, se mostraron distendidos y felices ante decenas de periodistas en la sede porteña de la organización, ubicada en Virrey Cevallos 592.
‘Me siento más cómodo y estoy acostumbrado a mi nombre, Ignacio, y lo quiero seguir conservando, pero entiendo que hay una familia que hace mucho me llama Guido y para ellos soy Guido, pero me siento cómodo con la verdad que me toca y estoy feliz‘, declaró.
‘Es una alegría enorme. No solamente por mí, sino porque yo sabía que esta respuesta iba a traer alegría a mucha de gente. Veo la alegría en sus ojos y me parece realmente maravilloso. Lo estoy disfrutando‘, afirmó el muchacho, que se abrazó en público con su abuela.
En medio de una caótica conferencia de prensa, el muchacho de 36 años comenzó con simpleza una exposición donde con mucha tranquilidad manejó la compulsión de los periodistas por preguntarle. Y, sin querer entrar en todos los detalles, contó que en 2010 fue la primera vez que pudo ‘verbalizar‘ sus dudas sobre su origen, durante un encuentro de Músicos por la Identidad.
Contó que el mayor miedo era no hallar ninguna respuesta y que le explicaron ‘con mucho amor‘ cómo iba ser el proceso; nunca imaginó que ‘todo se iba a dar tan rápido‘.
‘Hasta hace dos días tuve una vida feliz y extraordinaria dijo-. Me crié fenómeno, en el mayor de los amores‘, pero ‘me pasó los que les pasa a todos, tenemos un ruido en la cabeza, empezamos a pensar y llega un indicio cierto‘ que lo hizo animarse a enfrentar el análisis de sangre.
Con mucho humor en su relato, afirmó que había cosas que no podía explicarse en su vida, como su amor por la música (su padre biológico, Oscar Montoya, también lo era), y señaló: ‘Evidentemente hay una memoria genética y una energía que traspasa todo, para que hoy esté yo acá‘.
Cuando le preguntaron qué había sentido al conocer la noticia el martes pasado, el joven afirmó con un sincero ‘no sé‘.
‘Pero es una inmensa alegría‘, dijo junto a Estela Carlotto, que eligió guardar silencio porque esta vez el lugar era para que hablara su nieto. Al respecto, incluso bromeó porque no termina de conocer a su familia de sangre: ‘Son un millón‘, dijo con sonrisas. Y aseveró: ‘Yo me crié en el campo, lo del abrazo lo tengo que desarrollar‘. Fuentes: Agencias

