El Frente para la Victoria (FPV) que ostenta la mayoría en la Cámara de Diputados podría sufrir en las elecciones generales del 25 de octubre una baja de una veintena de escaños, mientras que el macrismo sería el bloque que más sumaría en estas elecciones y quedaría cerca del radicalismo en la pelea por convertirse en la segunda minoría.
De las 130 bancas que se renovarán en estos comicios, 77 corresponden al kirchnerismo, dado que renuevan sus mandatos los legisladores electos en 2011, cuando el oficialismo logró la reelección de CFK con el 54%.
Según las cifras registradas en las PASO del 9 de agosto pasado, el FPV podría totalizar menos de 60 diputados y alcanzaría a mantenerse como la bancada mayoritaria con algo más de 100 representantes, pero sin la posibilidad de alcanzar, aún con los habituales aliados, el quórum de 129 legisladores.
En tanto, el radicalismo que actualmente cuenta con un bloque de 35 legisladores, arriesgará 13 bancas y, de acuerdo a los resultados de las primarias, totalizaría 18, mientras que el PRO, con 18 diputados, renovará cuatro mandatos y estaría en condiciones de colocar más de 20 representantes.
De esta manera, si se concreta el interbloque parlamentario anunciado por el titular de la UCR y exprecandidato presidencial, senador Ernesto Sanz, el frente Cambiemos podría superar los 80 legisladores junto a la Coalición Cívica-ARI y aliados del interior.
El Frente Renovador de Sergio Massa, que cuenta con un bloque de 15 legisladores, de los cuales renovará cinco mandatos podría conseguir más de diez lugares y superaría los 20 diputados.
El Frente Amplio Progresista renovará ocho mandatos y se estima que podría sumar sólo entre dos o tres bancas.
En Buenos Aires
En territorio bonaerense, donde se renuevan 35 escaños, el oficialismo arriesgará 20 bancas y obtendría 15. De esta manera, el FPV conseguiría el regreso de Eduardo “Wado” de Pedro, la renovación del mandato de Mayra Mendoza junto a los ingresos de Julio de Vido (ministro de Planificación) y del camporista Rodrigo Rodríguez, entre otros.
Cambiemos sumaría diez legisladores, de los cuales el radicalismo conseguiría la renovación de Miguel Bazze, el único que debía renovar por el principal distrito del país, y sumaría a Alejandro Echegaray.
El PRO, en tanto, sacaría rédito del acuerdo firmado con la UCR porque no arriesga bancas en ese distrito y sumaría ocho representantes a los tres que ya tiene por la Provincia.
En tanto, UNA, la alianza que forman el cordobés José Manuel De la Sota y Sergio Massa, se quedaría con siete bancas, conseguiría así la renovación de Facundo Moyano, Graciela Camaño y Alberto Roberti.
Los tres escaños restantes las disputarían entre Progresistas, que pone en juego los lugares de Omar Duclós y Virginia Linares, y el Frente de Izquierda, que no arriesga escaños.
