Viviendas anegadas con propietarios indefensos ante el clima y que lo han perdido todo. Barrios sin luz, vecinos que recorren las calles en barca para abastecerse mientras cuidaban de sus casas, rutas cortadas, dolor y bronca por los efectos de la lluvias y la desidia de las autoridades.
Así se vivía ayer miles de evacuados y autoevacuados otra dura jornada de inundaciones en decenas de localidades de la provincia de Buenos Aires con crecidas históricas en los ríos Luján y Salto que se metieron en la campaña electoral y dispararon duras críticas contra el gobierno nacional y bonaerense. Primero porque casi a una semana de comenzada la crisis hídrica hubo ausencia del Estado para socorrer a los damnificados, y por ‘inoportuno’ viaje a Roma del gobernador bonaerense Daniel Scioli que, tras las críticas, suspendió la agenda en Italia y emprendió anoche el regreso al país.
El candidato presidencial del oficialista Frente para la Victoria arribará hoy a Ezeiza a las 8 para ponerse al frente del comité de emergencia para dar respuesta al drama que viven más de 10 mil inundados.
El viaje de Scioli fue muy criticado por la oposición, especialmente desde el PRO, con Mauricio Macri a la cabeza que puso al servicio de los intendentes bonaerenses de las zonas inundadas los servicios de emergencia del Gobierno porteño, mientras su candidata a gobernadora, María Eugenia Vidal recorría las zonas inundadas.
Pero las críticas más fuertes salieron de boca de los propios afectados que repetían los reclamos a la Nación y a la Provincia para que se realicen las obras de infraestructura prometidas y postergadas y haya mecanismos de previsión para evitar estas situaciones desgarradoras.
En este contexto, no sólo Scioli agarró el guante y emprendió el regreso. La presidenta Cristina Fernández suspendió un acto en la Casa Rosada donde iba a ser condecorada por la Autoridad Nacional Palestina por su apoyo a un Estado propio, y activó toda una red intentando brindar contención a los afectados y ordenó que se la tenga informada, minuto a minuto, de la situación.
Desde el Ministerio de Economía, el de Planificación Federal y la Anses se dispusieron una serie de medidas para socorrer a los pueblos inundados. Entre estas medidas se destacan el envío de colchones, frazadas, agua, alimentos no perecederos, etc. CFK también dispuso que la Anses duplique el pago a jubilados y beneficiarios de asistencia universal por hijo que hayan sido afectados por la inundación (ver aparte).
La localidad más afectada es Salto, donde las aguas alcanzaron una crecida histórica de 9,30 metros y hay unos 700 evacuados, más miles que han abandonado preventivamente sus hogares.
En Luján, unos 60 km al Oeste de la capital, el río homónimo creció hasta alcanzar la emblemática basílica de la localidad, y los bomberos estiman que hay unos 500 evacuados y alrededor de 1.300 familias afectadas.
Las situaciones más complicadas se daban en las localidades de Luján (donde se suspendieron las clases y se declaró la emergencia hídrica), Mercedes, Salto, Lobos, Pilar y Saladillo, donde hay en promedio de 350 a 500 evacuados constantes, de acuerdo a reportes municipales. Si bien la bajante de los ríos comenzaba a generar alivio por la mañana, un nuevo pronóstico de lluvias y vientos fuertes emitido por el Servicio Meteorológico Nacional volvió a poner en alerta a esos municipios, que temen que un nuevo temporal expanda las inundaciones por las dificultades de escurrimiento y absorción de las aguas en esas tierras.
El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, visitó Salto y dijo que la situación era “devastadora”. Pero al ingresar a la Casa Rosada admitió que “hay obras importantes que todavía no se han llevado adelante”, aunque señaló que hubo “un nivel de lluvias impensado para estas épocas, entre 250 y 300 milímetros en pocos días”.

