El peso argentino profundizó su caída ayer en el mercado negro hasta perforar la barrera psicológica de 11 unidades por dólar, en medio de una aceleración de la inflación y la pérdida de confianza en la tercera economía de Latinoamérica. La moneda argentina cayó un 2,67% a 11,25 por dólar, acumulando una pérdida del 10,8% desde inicios de mes.

Con el nuevo equipo económico, el dólar libre subió en 2 meses más que la inflación de 2013. Desde la asunción de las nuevas autoridades, a mediados de noviembre, la cotización del dólar blue creció un 14%, mientras que el INDEC midió 10,9% de inflación para todo el año pasado.

Los ahorristas y empresas en Argentina se han volcado históricamente al dólar para protegerse de los vaivenes de la economía y la alta inflación en el país. El Gobierno apenas ha reconocido una inflación del 10,9% el año pasado, mientras que las consultoras privadas midieron un 28,3%.

Los argentinos se han volcado al mercado negro desde fines del 2011 cuando se impuso un control de cambios para frenar una fuga de divisas que prohíbe adquirir moneda extranjera para ahorro.

Los dólares son un activo escaso en Argentina, que sufre un desequilibrio en su balanza comercial por un pobre desempeño del sector exportador y fuertes importaciones de energía. La expectativa de una mayor devaluación está provocando que los productores agropecuarios retrasen la liquidación de sus cosechas, demorando exportaciones clave para el país. La cotización del peso en el mercado negro es tomada por los agentes económicos como referencia para las transacciones comerciales, por lo que su depreciación acelera la inflación. El alza de los precios minoristas también está siendo alimentada por una aceleración de la devaluación del peso en el mercado interbancario, permitida por el Banco Central, para mejorar la castigada competitividad de las exportaciones. La entidad mantiene al peso artificialmente fuerte por años, lo que le costó un tercio de sus reservas en 2013. El peso cayó un 24,5% en el 2013 en el mercado oficial.