Durante la tarde del pasado jueves, los maristas que dirigen el colegio Champagnat, ubicado en la calle Montevideo en CABA, enviaron un correo muy inquietante a los padres de los alumnos de la institución. Los Hermanos Maristas son una congregación católica que no ordena sacerdotes, dedicada al fomento de la educación. Su contenido era alarmante: uno de los suyos había cruzado la línea.

 

El texto hablaba de "un hecho" que "un ex alumno de otro Instituto de la misma congregación habría padecido" a manos de "un Hermano que en aquel entonces se desempeñaba en el referido Instituto". El documento hacía particular énfasis "en la clara y decidida política de Protección de la Infancia" de los maristas, con su Protocolo de Protección de Derechos de Niños y Adolescentes que establece que cualquier miembro de la congregación sospechado "será apartado inmediatamente" con una investigación interna iniciada en su contra.

 

El comunicado señala que la investigación interna había comenzado y que el hermano marista en cuestión, un directivo del Champagnat, ya no estaba en su cargo. Pero más allá de la firmeza aparente, el texto tiene ciertos eufemismos. No habla de una figura penal o de un delito puntual. "Agravio", dice simplemente. Tampoco menciona al marista investigado.

 

En el documento recibido, "Agravio" no significa otra cosa que un presunto abuso sexual. El marista investigado es la máxima autoridad del colegio: su director general, el hermano Ángel Darío Duples.

 

El hermano Gonzalo Santa Coloma, miembro de la congregación marista. el encargado de firmar la circular enviada a las familias de la institución y el referente del área de Defensa de Niños y Adolescentes a cargo de investigar internamente a Duples, de 61 años de edad. Santa Coloma asegura que el hecho no ocurrió dentro de las paredes del colegio en la calle Montevideo al 1000, sino en otra escuela marista ubicada en la provincia de Buenos Aires. Fue un caso de memoria recobrada, por así decirlo: el supuesto abuso ocurrió hace 38 años.