El presidente Alberto Fernández arribó este viernes al país desde Madrid, una escala tras su paso por Indonesia, donde participó de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del G20 en la isla de Bali, y tras su paso por Francia, donde asistió al 5° Foro de París por la Paz.

El vuelo AR1091 de Aerolíneas Argentinas aterrizó a las 5.36 en el Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini, en la localidad bonaerense de Ezeiza, procedente del Aeropuerto Adolfo Suárez de Madrid-Barajas, donde había realizado una escala tras la partida desde Indonesia.

El Presidente regresó junto a la primera dama Fabiola Yánez -quien se reintegró a la comitiva tras haber realizado actividades en Roma; el canciller Santiago Cafiero; el ministro en Economía, Sergio Massa; los secretarios General de la Presidencia, Julio Vitobello; y de Comunicación y Prensa, Gabriela Cerruti; y el vicejefe de la Jefatura de Gabinete, Juan Manuel Olmos; mientras que el embajador argentino en Estados Unidos y sherpa del G20, Jorge Argüello; ya había dejado la delegación para trasladarse directamente a Washington.

Fernández se realizará en los próximos días una serie de estudios médicos (en principio serían en el Sanatorio Otamendi) y deberá seguir una dieta estricta, según explicaron altas fuentes de su entorno. Será supervisado por su médico, el titular de la Unidad Médica Presidencial, Federico Saavedra. El profesional no asistió a este viaje, en el que fue reemplazado por su colega, Manuel Estigarrivia, quien lo atendió a Fernández de forma constante y estuvo en diálogo permanente con Saavedra.

La preocupación inicial dejó en estas horas espacio a un cierto alivio en los miembros de la comitiva, que explicaban que lo vieron con mejor semblante en las últimas horas, en las que aprovechó a descansar durante el miércoles, salvo la reunión que tuvo por la tarde con Kristalina Georgieva, y también en las 16 horas de vuelo desde Bali. Lo mismo durante parte de su jornada en la residencia oficial del embajador Ricardo Alfonsín. La coqueta residencia ubicada sobre la calle “Fernando el santo”, en el distrito de Chamberí, es un lugar apacible, lo que se completó con una temperatura agradable y un sol radiante, en una jornada otoñal.

El martes, cuando sufrió lo que él mismo definiría como un “vahído”, Fernández tuvo una presión mínima de 5 y una máxima de 7, según coincidieron dos fuentes de su comitiva. Desde allí también hablaban de un segundo vahído en el ascensor con el que bajaba del piso en el que estaba y de una “palidez extrema”. El estado de Fernández por esas horas alarmó tanto a su comitiva que hasta se evaluó volar esa misma noche de regreso. Tal fue así que hasta se comunicó a la tripulación de Aerolíneas Argentinas, que estaba con el avión que trajo a Fernández a esta ciudad, y estaba en la zona de Yogyakarta, a una hora y media de Bali (por falta de espacio en el aeropuerto de la isla), para que estuviera lista. Luego el plan se descartó, por propia voluntad del mandatario, aseguraron.