El lunes pasado, representantes del Congreso Judío Mundial visitaron al Papa Francisco en el marco de la celebración del Año Nuevo Judío (Rosh Hashaná) que comenzó el sábado 2 de octubre. En un cálido y genuino encuentro, el presidente de dicha organización entregó al Sumo Pontífice una torta de miel (leicaj) -receta tradicional judía- como símbolo de unidad y buenas intenciones, y el Papa Francisco los felicitó por adelantado deseándoles Shaná Tová Umetuká (‘feliz y dulce año nuevo‘ en hebreo).
La comitiva estuvo encabezada por el presidente del Congreso Judío Mundial, Ronald S. Lauder, quien estuvo acompañado por Jack Terpins, presidente del Congreso Judío Latinoamericano; Claudio Epelman, director ejecutivo del Congreso Judío Latinoamericano y representante del Congreso Judío Mundial ante la Santa Sede; y los argentinos Jaime Garbarsky y Hugo Sigman. También estuvieron presentes Noah Mamet, embajador de EEUU en la Argentina, y los presidentes de las comunidades judías en Hungría, Francia, Italia e Inglaterra.
Con la humildad que lo caracteriza, el Papa recibió a la comitiva en la Casa de Santa Marta.
