El Gobierno y el sindicalismo volvieron a cruzarse ayer en torno del cobro del impuesto a las Ganancias, con argumentos del oficialismo a favor del tributo, al que consideraron ‘necesario filosófica e ideológicamente‘ y el rechazo desde el gremialismo, que los criticó por ser ‘marxistas con la plata de todos pero no con la propia‘.

El contrapunto fue protagonizado por el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y el secretario general de la CGT opositora, Hugo Moyano, que a su vez consiguió el apoyo del José Luis Lingeri, enrolado en la central afín al Gobierno.

La discusión tiene lugar cuando faltan tres semanas para el pago de la segunda cuota del sueldo anual complementario que los gremialistas pretenden se exceptúe del cálculo del tributo, como intentaron sin éxito con el primer pago de junio.

En su habitual conferencia en Casa de Gobierno, Capitanich sostuvo que el cobro del Impuesto a las Ganancias es ‘filosófica e ideológicamente necesario‘, dado que, subrayó, ‘grava la manifestación de capacidad contributiva, que implica que quien más gana debe ser quien más solidariamente contribuya‘.

El ministro sentenció que hay un ‘enfoque redistributivo‘ en ese gravamen, y recordó que ‘cerca de diez millones de trabajadores están excluidos de este impuesto‘ que representa una recaudación de ‘55 mil millones de pesos‘.

Capitanich recordó que ‘la posición del Gobierno es lo que ha manifestado el ministro (de Economía) Axel Kicillof‘ de que el tributo es una contribución solidaria ‘de los que más ganan‘ y que ‘lo puso el general (Juan Domingo) Perón y de ahí en adelante siempre existió‘.

Como respuesta, Moyano aseguró que ‘la prudencia se puede terminar‘ y se quejó porque Kicillof es ‘marxista con la plata de todos pero no con la propia‘, al rechazar el argumento de ‘solidaridad‘ que dio el funcionario para justificar el impuesto.

Moyano se quejó porque el ‘Gobierno le toma el pelo‘ a los trabajadores con ese tributo, que denominó ‘Impuesto al Trabajo‘, y propuso que los funcionarios del Gobierno ‘donen la mitad de sus sueldos‘. ‘¿Por qué no donan los sueldos, ya que son tan generosos, por qué no se sacan la mitad del sueldo astronómico que ganan los funcionarios y hacen la contribución solidaria que hacen los trabajadores obligadamente?‘, fustigó. ‘Le sacan a la gente parte de su esfuerzo, es algo a lo que ya nos tiene acostumbrados este Gobierno’.

En ese sentido, Moyano adelantó que mañana los gremios del transporte se reunirán para definir los pasos a seguir, luego del paro de tres horas que llevaron adelante el jueves pasado. Ese mismo día, desde las 17, la CGT opositora analizará la situación generada ante la negativa de la Presidenta de ceder al reclamo por el impuesto a las ganancias.

‘Se tomará la determinación que tenga que tomarse‘, advirtió en declaraciones a Radio Mitre. En ese sentido, sostuvo que ‘así como dicen que parece que el Gobierno bajó la persiana (sobre Ganancias y un bono de fin de año), también se puede terminar la prudencia en las organizaciones gremiales. La prudencia tiene un límite, y cuando nos faltan el respeto, se tomarán las medidas que se tengan que tomar‘.

Para Moyano, ‘el clima social no es el mejor, pero se profundiza el malestar con las expresiones de los funcionarios de turno’. Desde la CGT oficialista, Lingeri reclamó que ‘el mínimo no imponible debería subir de 15.000 a 20.000 pesos, y también deberían modificarse las escalas intermedias‘. El sindicalista dijo que ‘el tema de fondo es reestructurar la tabla‘ del impuesto y reconoció que ‘nadie dice que no hay que pagar Ganancias, pero hay que pagarlo en base a ingresos‘.