Buenos Aires, 1 de septiembre.- Familiares, amigos y vecinos participaron de la caravana hasta el cementerio Parque Municipal del partido de Hurlingham, donde se realizó la inhumación del cuerpo. La madre de la nena, Nancy Carola Labrador, viajó junto al féretro y entró en una crisis nerviosa luego del entierro. El padre, Alfredo Rodríguez, participó del velatorio escoltado por personal del Servicio Penitenciario Bonaerense.


Hubo algunos incidentes entre la multitud que estuvo presente en el cementerio, pero fueron inmediatamente controlados. Una de las personas que acompañó la caravana le gritó a la madre de la niña que podría haber evitado el desenlace fatal si "devolvía el dinero" que le exigieron durante los llamados extorsivos.


Entre el dolor y el desconsuelo de la familia, trasladaron este mediodía los restos de Candela desde la casa funeraria Lizardo, ubicada en la avenida Vergara al 3300 del partido bonaerense de Hurlingham hacia el Cementerio Parque Municipal de Hurlingham, donde ahora son inhumados. Hacia allí se dirigieron en caravana, junto al féretro, sus familiares más cercanos y amigos de la familia.


El padre de Candela arribó esta mañana al velatorio en un móvil del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), mientras que su esposa, Carola Labrador, lo hizo minutos después.


Compañeros de estudio y maestras del colegio donde estudiaba Candela Sol Rodríguez comenzaron a llegar poco después de las 9 a la casa funeraria donde eran velados los restos de la niña asesinada.


Escenas de hondo pesar y dolor se registraban entre los chicos, que buscaban explicaciones de lo que le sucedió a la menor de 11 años.