Las tres medidas que tomó la administración Macri, al inicio de su gestión -eliminación de retenciones, el fin del cepo y la salida del default-, cambiaron el clima de negocios no sólo en el campo sino en todo el país. Pero estas medidas no parecen suficientes a la luz del actual ciclo inflacionario combinado con una marcada caída de la actividad económica que coloca a la Argentina en una estanflación de difícil resolución.

Macri buscó la complicidad del auditorio para tratar de eludir el mal trago presente y buscar un faro en el futuro.

Una y otra vez justificó las medidas para evitar generar más pobreza, pero no hubo anuncios concretos para los problemas de producciones como la lechería o la fruta del Alto Valle, la yerba en el Litoral o la olivicultura del NOA y el algodón del NEA.

‘Del granero del mundo al supermercado del mundo‘, lanzó Macri. De los deseos a los hechos. De la Argentina como una eterna promesa a un país concreto. La respuesta del campo llegó con la superación de la grieta y con 2 millones de hectáreas más cultivadas, a pesar del clima inhóspito en muchas regiones. A pesar del clima optimista y de algarabía con que la Sociedad Rural arropó al Presidente, los reclamos del presidente anfitrión se hicieron presentes. ‘Superar el autoritarismo, proceder con ética, evitar la migración, desterrar el populismo‘, fueron algunos de los conceptos vertidos por Etchevehere. ‘El campo ya arrancó y esto es solo el comienzo. Lo mejor está por venir‘, lanzó, pero sin firmarle un cheque en blanco a Macri y tras ello señalarle que uno de los sectores más competitivos del complejo agropecuario, como la lechería, atraviesa una crisis que puede ser terminal, si no se toman medidas urgentes porque la solución, está dentro de la misma cadena de comercialización.