A horas de la reunión que tendrá con el papa Francisco en el Vaticano, el presidente Mauricio Macri ratificó ayer que está ‘muy bien para mañana (por hoy)‘, cuando vuelva a ver al Pontífice en una reunión a la que irá con su familia y para la que tanto en el Vaticano como en el gobierno anticipan ‘un clima cordial‘.
‘Estoy muy bien para mañana‘, aseguró el mandatario a periodistas antes de ingresar al hotel en el que se aloja en la capital italiana tras una recorrida en bicicleta por Roma con el cardenal y sucesor de Jorge Bergoglio al frente del arzobispado porteño, Mario Poli.
‘Poli me había invitado la última vez que nos vimos en Buenos Aires, estuvimos andando casi una hora y media‘, afirmó el mandatario, que hoy visitará al Pontífice a las 10.30 locales (5.30 de Argentina) en el estudio anexo al Aula Paulo VI del Vaticano.
La bicicleteada del presidente con unos de los hombres más cercanos al Pontífice dentro de la Iglesia argentina marca un nuevo punto del acercamiento entre el Gobierno y el Vaticano, que ambas partes esperan que quede de manifiesto tras el encuentro entre ambos en el estudio anexo al Aula Paulo VI.
Macri había afirmado que llega al encuentro con ‘las mejores expectativas‘ y que tendrá ‘una buena conversación‘ para hablar ‘de nuestro país, del futuro, del mundo, escuchar cuáles son sus consejos‘.
La primera dama acompañará al jefe de estado argentino hoy a la audiencia con el Pontífice que tendrá una impronta ‘familiar y de cordialidad‘, según confían en la delegación.
‘Si hay alguna dificultad, ya se recompuso‘, destacó en ese marco uno de los miembros de la comitiva, confirmando la percepción que existe en el Vaticano sobre el buen trabajo hecho a uno y otro lado del Atlántico desde la visita del mandatario argentino el 27 de febrero pasado.
Más allá de la reunión que se espera ‘buena y cordial‘ con el Pontífice para hoy, Macri tiene previsto participar el domingo de la canonización del cura gaucho José Gabriel Brochero.
Antes de viajar a Roma, el presidente destacó las ‘coincidencias‘ que hay entre la Rosada y el Vaticano en algunos ejes claves de la agenda internacional de Francisco, como la preocupación por los refugiados y por el cambio climático.
Además, tanto en el Vaticano como alrededor del Presidente pusieron de relieve el ‘trabajo‘ que se hizo en los meses previos al encuentro de hoy. ‘No hay ninguna razón para que no salga bien‘, aventuró ayer la canciller Susana Malcorra.
El de hoy será el segundo encuentro entre ambos en el año. A una audiencia ‘familiar‘ que se espera ‘en un clima cordial‘, el Presidente irá con su esposa Juliana Awada, la hija de ambos Antonia, la hija del primer matrimonio de Macri, Agustina; y Valentina, hija de Awada con su pareja anterior.
En ambientes políticos y eclesiásticos hay certezas de que en la audiencia considerada de reconciliación, Francisco y Macri centrarán su charla en la urgencia de combatir la pobreza y en la necesidad de un pacto que evite un ‘estallido social‘ en el país.
El gobierno de Macri espera con mucha expectativa esta audiencia, después de la de febrero de este año, que desató especulaciones sobre cierta frialdad de Francisco. En la de hoy, no se descarta que se conversará sobre la integración de los movimientos populares, que ya alcanzaron coincidencias con la CGT, el caso del sacerdote tucumano Juan Viroche que apareció muerto, la inestabilidad política en Venezuela y Brasil, y la crisis de los refugiados. DyN y Télam
