El favorito de las elecciones de hoy para ser electo alcalde de Nueva York (EEUU), el demócrata Bill de Blasio, es un político de abierta tendencia progresista, con un pasado de activismo de izquierda, que ha basado su campaña en la creciente desigualdad de oportunidades en la ciudad.

De Blasio, de 52 años, es una figura imponente por su estatura (1,96 metros), y también por la energía que ha trasladado a una campaña centrada en la desigualdad económica. Comenzó su carrera como activista apenas acabar la universidad y acabó desembocando en la política, donde se inició con 28 años trabajando en la administración del último alcalde demócrata que ha tenido la ciudad, David Dinkins (1990-93). En 1997 fue nombrado por la administración del presidente Bill Clinton para dirigir la oficina regional del Departamento de Vivienda en Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut.

Entre 2001 y 2009 fue concejal por Brooklyn y desde 2009 es defensor del pueblo de la ciudad. Desde ese puesto ha sido crítico del actual alcalde, Michael Blooomberg (un republicano que se convirtió en independiente): por ejemplo en defensa de la escuela pública. Uno de los momentos más polémicos de su vida tuvo lugar en 1988, cuando visitó Nicaragua para entregar ayuda de una organización izquierdista. Se cambió de apellido porque se crió con su madre, Maria de Blasio, y su familia de inmigrantes italianos.