Todo estaba preparado desde hace días en el cuarto piso del Sanatorio Otamendi de Capital Federal para recibir a Florencia Kirchner, la hija menor de la Presidenta, para que diera a luz a su primera hija. Y anoche pasadas las 19 sonaron las alarmas en los medios: Madre e hija llegaban por la calle Azcuénaga 870 para ingresar a la clínica en medio de un moderado operativo de seguridad.
Casi tres horas después Florencia dio a luz a la niña convirtiendo a Cristina en abuela por segunda vez.
En 2013, nació Néstor Iván, el primer hijo del primogénito del matrimonio presidencial, Máximo Kirchner. El primer nombre del niño fue elegido en homenaje al difunto expresidente, mientras que el segundo fue escogido en recuerdo de Iván Heyn, el dirigente camporista que fue hallado muerto en su habitación de hotel en 2011.
La niña de Florencia y de Camino Vaca Narvaja, de quien aún no se conoce su nombre, nació producto de una cesárea que había sido programada con antelación para evitar complicaciones. La flamante madre, hija y abuela se encuentran muy bien y alojadas en la suite presidencial del sanatorio, una lujosa habitación que la jefa de Estado ya había utilizado cuando fue ingresada por un cuadro de sigmoiditis
Florencia Kirchner vive en pareja con Camilo Vaca Narvaja, hijo de Fernando Vaca Narvaja, dirigente exfundador de la agrupación política Montoneros.
Florencia Kirchner y Camilo Vaca Narvaja aún no fueron fotografiados juntos.
El padre de la niña tiene una trayectoria propia en la política: no sólo es hijo del ex dirigente montonero Fernando Vaca Narvaja, sino que en los últimos meses colaboró con la campaña a gobernador bonaerense del presidente de la Cámara de Diputados, Julián Domínguez. Tras haber perdido la interna con Aníbal Fernández, el joven se dedicó a acompañar a Florencia en el último tramo de su embarazo.
Florencia y Cristina habían llegado al Otamendi a bordo de un automóvil Audi color gris y seguidas de la custodia presidencial. En la cochera del establecimiento se vio a ambas bajar del vehículo y ser recibidas por médicos.
“Me desespera la sola idea de no estar junto a Florencia cuando llegue la bebé…”, había dicho la Presidenta a través de su cuenta oficial el Twitter el pasado 27 de julio, cuando justificó su decisión de limitar a “sólo un día” su participación en la última cumbre del Mercosur realizada en Brasilia ese mes.
En ese marco, la mandataria justificó su decisión de no ausentarse más de un día de la residencia presidencial de Olivos, donde su hija mantenía reposo desde hace más de un mes.
El pasado 1 de agosto, Florencia había sido ingresada en el mismo sanatorio a raíz de un “fuerte dolor abdominal”. También estuvo internada en esa clínica el pasado mes de abril, para realizarse un examen de rutina.
Anoche, sin movimiento ni presencia de militantes afuera del acceso principal del sanatorio Otamendi, sólo aguardan algunos móviles de TV.

