Buenos Aires, 18 de marzo.- La presidenta Cristina Kirchner cuestionó hoy a Israel al manifestar que ese estado "jamás se presentó como querellante en la causa de la Embajada ".

Además, rechazó la invitación que la embajadora de Israel en la Argentina, Dorit Shavit, le hizo para participar en un acto por el nuevo aniversario del atentado ocurrido el 17 de marzo de 1992. Así lo confirmó hoy en una carta publicada en su sitio oficial.

"Recibí una invitación por parte de la Embajadora de Israel en nuestro país para asistir a un acto el día 19 de marzo, ya que debieron postergar el homenaje por las elecciones en Israel. Me disculpé a través de la Secretaría General de la Presidencia. Para mí había un solo homenaje: el día 17 marzo", manifestó Cristina Kirchner.

Ayer, sobrevivientes y familiares de víctimas de aquel atentado decidieron hacer un homenaje por su cuenta y luego fueron a la Casa Rosada a reunirse con Cristina. En su escrito, la Presidenta comentó el encuentro bajo el título "Crónicas de vida. Entre risas y lágrimas: un sólo homenaje".

CRUCES

Ya durante la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso de este domingo, Cristina Kirchne resaltó: "La Embajada es territorio de Israel. Pero el Estado de Israel reclama por la AMIA, que no me molesta que reclame por la AMIA, pero no reclama por la Embajada de Israel".

En una dura misiva, la Embajada de Israel en la Argentina respondió que "en los últimos 23 años Israel ha sostenido la importancia de continuar con las acciones pertinentes en miras de llevar a los responsables a juicio" y añadió que la "responsabilidad" por la seguridad de los cuerpos diplomáticos extranjeros recae sobre el "país receptor".

Acá el mensaje completo de Cristina

Ayer se abre la puerta de mi despacho en Casa Rosada a las 18:30hs. Mujeres, hombres, jóvenes, nenas y un inmenso ramo de flores que me entrega Carlos Susevich, padre de Liliana Graciela, a quien le arrancaron la vida un 17 de marzo de 1992…

Trabajaba como administrativa en la Embajada de Israel. Tenía 3 hijos. Su padre Carlos, que hoy cumple 91 años, se hizo cargo de sus nietos.

Aún resuena en mis oídos su voz grave, ronca, fuerte, en otros 17 de marzo sobre la calle Arroyo, donde estaba su hija.
Lo acompañan Mónica Hernández, la señora rubia que está a mi lado en la foto, hija de Mausi Meyers Frers, quien murió en la Residencia Hogar para personas mayores situada frente a la embajada.

Me cuenta, en medio de la charla, que esto no tiene nada que ver con la religión. Su madre era protestante y ella es una abuela ecuménica.

Tiene 3 nietos. Uno es católico, el otro es judío, y no me acuerdo si me dijo que el tercero es musulmán o protestante.

Nos reímos todos. También estaba Jorge Cohen, sobreviviente, que al momento de la explosión, estaba desempeñando su tarea como agregado de prensa en la Embajada. Lo acompaña su hija Malena de 15 años. Recuerda el día que me conoció, cuando era Senadora, y los momentos que compartimos en actos, audiencias, encuentros, en la comisión. Se va emocionando y se le llenan los ojos de lágrimas cuando me dice que todavía recuerda el día, hace años, en que le dije “cuando yo pueda los voy a ayudar”…
“¡Y como lo hizo!”, agregó. Casi me pongo a llorar yo. No me acordaba de haber dicho eso. Pero bueno, es el tema de hacer lo que uno piensa y no de prometer lo que conviene para quedar bien en el momento.

También estuvo el arquitecto Gabriel Pitchón, sobreviviente que estaba a cargo de la Dirección de Obra que se estaba llevando a cabo en ese momento en la embajada.

Tiene 17 operaciones y media cabeza de platino. Es casi una obra de arquitectura médica.

Todavía recuerda que lo tenían internado y esposado a la cama porque, al ser el arquitecto de la obra, era un potencial sospechoso. Te corre frío por la espalda. El lo cuenta con una sonrisa. A mí me dan ganas de patear sillas u otras cosas.
Está Nelly Durán, con su nieta Luna de 11 años. Nelly es la viuda de Miguel Angel Lancieri, un peatón, alguien anónimo, que justo pasaba frente a la Embajada en el minuto fatal que Dios o la vida nos tiene asignado a cada uno.

También, un joven, Leandro Rodríguez. 24 años. Nieto de Francisco Mandaradoni, que estaba trabajando en la obra de la Embajada cuando su abuelo murió, el tenía 1 año. Tiene un año más que los 23 de impunidad. Me cuenta que su abuelo tenía un loro que murió al poco tiempo que su abuelo. Lo extrañaba.
Que cosa tan humana son algunos animales y que animales son algunos humanos. Reflexión aparte. Me contaba que lo llevaban a un zoológico y le hacían creer que un guacamayo que le mostraban era el loro del abuelo. Leandro es el que está abrazado, en la foto, con Lea Kovensky, sobreviviente del atentado, que actualmente trabaja en la embajada. Es la mujer que cubierta de cenizas era llevada en brazos por un policía, en memorable documento gráfico de la tragedia.

Y “Rambo”. Su verdadero nombre es Alberto Romano. El apodo se lo pusieron los propios familiares, es que herido y ensangrentado, recorría los escombros ayudando a las otras víctimas.

Con todos ellos vinieron los abogados de las querellas. Los Dres. Rita Jana e Ignacio Irurzun. Son ellos los que me cuentan que el Estado de Israel jamás se presentó como querellante en la causa de la Embajada.

Te digo que, a esta altura, pocas cosas me sorprenden. Esta es una. Otras que me contaron, mejor ni repetirlas…

También estuvo Larry Levi, asistente personal, desde hace 17 años, de Carlos Susevich. Lo acompañó su hija Paloma de 11 años.

Les conté que había recibido una invitación por parte de la Embajadora de Israel en nuestro País para asistir al acto del día 19 de marzo, ya que debieron postergar el homenaje por las elecciones en Israel, en donde también me ofrecía, de considerarlo oportuno, hacer uso de la palabra.

Me disculpé a través de la Secretaría General de la Presidencia y les dije, a quienes ayer me acompañaban, que en verdad, para mí, había un solo homenaje: el día 17 marzo y junto a ellos, las víctimas y los familiares…

Gracias por las flores y, sobre todo, por el afecto y la consideración.

Cristina.