En su octavo y último discurso como mandataria argentina ante la Asamblea Legislativa, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner dijo ayer que piensa ‘enviar un proyecto de Ley para recuperar la administración de los ferrocarriles argentinos por parte del Estado’.

En su mensaje de apertura del 133º período de sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, la mandataria destacó que en esta decisión no la mueve ‘ningún afán estatizador’ sino una voluntad por ‘mejorar la eficiencia’. Recordó que el Estado, como administrador de la línea Sarmiento de trenes, aumentó el gasto un 17 por ciento, mientras que los administradores privados de las líneas San Martín, Roca y Mitre tuvieron aumentos significativamente superiores. La mandataria adelantó que el ahorro estimado con el cambio de administración será de unos 415 millones de pesos.

‘En estos dos años y medio se demostró que el Estado puede ser mejor administrador que los privados, ahorrando una cantidad de recursos enormes que hoy se pagan a las empresas que tienen operación‘, dijo la presidenta en el recinto de la Cámara de Diputados, donde se realizó la apertura de sesiones ante la presencia de legisladores nacionales, funcionarios y gobernadores.

Tras el discurso, el ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo, agregó que están ‘notificando a dos empresas que a partir de hoy el Estado asume la operación del servicio de trenes, tanto de carga como de pasajeros‘.

La ley que, según lo previsto, puede enviarse esta semana al Congreso será para crear la Sociedad de Ferrocarriles Argentinos, organismo que fusionará todas las empresas que hoy funcionan de manera privada en el país. Pero desde hoy el Estado se hará cargo de la operación del servicio a través de la Sociedad Operadora Ferroviaria del Estado, explicó.

Al mediodía, la presidenta (que gobierna desde 2007) había arribado en un automóvil Audi, que la había trasladado desde el helipuerto ubicado frente a la Casa Rosada hasta la explanada del Palacio Legislativo, donde fue recibida por la comisión especial conformada para su recepción y desde donde saludó a los asistentes y se animó a unos pasos de baile, en clara muestra de un buen estado de ánimo, que desplegó incluso en tramos de su discurso, que comenzó pasadas las 12.20.

En su mensaje de 3 horas y 40 minutos, Cristina repasó los alcances de su gestión al frente del Gobierno, sus éxitos económicos y sociales, elaborando también una radiografía del modelo de país que dejará cuando ceda la presidencia el próximo 10 de diciembre.

La presidenta utilizó para cerrar su último discurso una frase a través de la cual dejó abierto un desafío para quienes aspiran a sucederla: ‘Yo no dejo un país cómodo para los dirigentes, dejo un país cómodo para la gente. Va a ser muy incómodo si piensan recortar derechos‘. La presidenta cerró su discurso enérgicamente pero olvidó mencionar la frase formal que deja inaugurada las sesiones oficiales. En esta ocasión, Cristina saludó desde una combi a sus seguidores, que la vivaron y resistieron por momentos bajo la lluvia en las adyacencias del Palacio Legislativo mientras ella emitía su discurso. Télam y DyN