La Universidad Católica Argentina (UCA) afirmó ayer que en los tres primeros meses del año la pobreza se incrementó en 1,4 millones de personas, mientras que otras 350 mil personas ingresaron a la indigencia, y estimó en 34,5 por ciento el índice de pobreza en marzo de este año, lo que equivale a 13 millones de individuos en todo el país.
El informe de la UCA aclaró que ‘estas proyecciones no toman en cuenta las pérdidas de empleo ocurridas en el marco de una economía inflacionaria y afectada por ajustes macroeconómicos, ni los recientes anuncios de incremento en materia de transporte y servicios domiciliarios‘.
‘Teníamos pensado dedicarnos a un informe sobre pobreza y desigualdad de 2010 a 2015, pero ante la situación económica complicada vinculada al aumento del costo de vida y al actual proceso inflacionario nos vimos obligados a abordar la situación actual‘, señaló el director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, Agustín Salvia, en conferencia de prensa.
El investigador dijo que ‘el aumento de pobres es el fracaso del sistema político económico para generar un crecimiento equitativo con igualdad de oportunidades‘. El informe de la UCA subrayó que existe ‘un fuerte empeoramiento en las condiciones de pobreza y de indigencia, durante el primer trimestre de 2016‘, y precisó que la tasa de pobreza ‘habría pasado de 29% a fines de 2015 a 34,5% en marzo‘, lo cual significa ‘1,4 millones más de pobres, y cerca de 13 millones de personas en esa situación‘.
En cuanto a ‘la tasa de indigencia habría pasado de 5,3% a fines de 2015 a 6,9% en marzo de este año‘. Así, se alcanzaría ‘un aumento de por lo menos 350 mil personas en situación de indigencia, acumulando 2,5 millones‘ en esa condición.
Así, en tres meses la pobreza aumentó 12% y la indigencia creció 16,27%, de acuerdo con la medición de la UCA, que toma información de los índices de precios al consumidor que elaboran la ciudad de Buenos Aires y la provincia de San Luis, y datos de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL).
El informe advirtió que ‘según la evidencia analizada, si al menos en el corto plazo no se logra controlar los aumentos de precios en productos y servicios básicos y reactivarse la demanda de empleo, se estará cada vez más lejos de una mejora genuina en la distribución del ingreso, y difícilmente podrá revertirse la tendencia ascendente que están registrando las tasas de indigencia y de pobreza urbana‘.
En cuanto al informe que se pensaba abordar originalmente, que hace un balance entre 2010 y 2015, destacó que ‘a pesar del contexto de alta inflación que se experimentó durante el periodo, dado el protagonismo que asumieron las políticas de transferencia de ingresos hacia los sectores más vulnerables, las tasas de indigencia tanto a nivel de hogares como de población cayeron entre 2010 y 2013, tendiendo a mantenerse en niveles estables en 2014‘. ‘Más recientemente, entre 2014 y 2015, la indigencia volvió a exhibir una tendencia levemente descendente, alcanzando al 5,3%‘, puntualizó el relevamiento.
Por su parte, señaló que las ‘tasas de pobreza experimentaron una importante reducción entre 2010 y 2011, para posteriormente presentar una tendencia ascendente entre 2012 y 2015 hasta alcanzar al 29%‘.
