Jorge Julio López fue un sobreviviente de la última dictadura militar y su testimonio clave en el juicio contra Miguel Etchecolatz, su represor. Pero, el día de los alegatos de la querella en el juicio que condenó a cadena perpetua al temido ex comisario de Policía Bonaerense, el 18 de setiembre de 2006, desapareció por segunda vez. A cinco años de aquella herida no se han registrado avances en la investigación que aún busca establecer su paradero.
Se cree que fue víctima nuevamente de la represión protagonizada por “perros fieles” de Etchecolatz.
Lo logrado por el testimonio de López era toda una señal porque se llegó a un fallo histórico en el primer juicio realizado en el país tras la anulación de las leyes de la impunidad.
López, militante de la Unidad Básica “Juan Pablo Maestre” en los años ’70, fue secuestrado por primera vez el 27 de octubre de 1976 por un grupo de tareas al mando de Etchecolatz.
El albañil estuvo detenido-desaparecido en los centros clandestinos de detención “El Destacamento” y “Pozo de Arana”, en las comisarías 5ta. y 8va. y en la Unidad 9 de La Plata, para recuperar su libertad recién en junio de 1979.
Durante el juicio contra Etchecolatz, López declaró que supo por distintas versiones la existencia de fosas comunes en el Pozo de Arana, dato que fue luego corroborado tras el hallazgo de restos óseos. Detalló particularidades de su secuestro y contó cómo pudo ver a través de un agujero en la pared el fusilamiento de sus compañeros de celda, Patricia Dell Orto y Ambrosio de Marco. Ese testimonio abrió paso a la condena judicial del genocida. Pero Julio no pudo escuchar el fallo. A pesar de que tenía planeado festejar su cumpleaños (25 de noviembre) y la condena contra su torturador con una gran comida a la canasta, junto a su familia y compañeros, desapareció.
Esta segunda desaparición ocurrió en la mañana del 18 de septiembre de 2006, cuando el albañil que entonces tenía 77 años salió de su casa del barrio platense de Los Hornos hacia el Palacio Municipal, donde se celebraba el juicio a Etchecolatz, para escuchar los alegatos de los fiscales y de los querellantes ante el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata. Desde ese día nadie ha sabido de su paradero y todas las acciones emprendidas por la Justicia para encontrarlo han fracasado.
La investigación está actualmente a cargo de la Unidad Fiscal Especial de Derechos Humanos caratulada como “secuestro” y el Gobierno bonaerense ha ofrecido una recompensa de 1,5 millones de pesos para aquellas personas que aporten información que permita esclarecer el caso. En el marco de las pesquisas, hubo numerosas diligencias e incluso excavaciones, por ejemplo en el Parque Pereyra Iraola de La Plata.
La semana pasada se conoció además que el testimonio de López, registrado por la Comisión por la Memoria en 2006, será utilizado en el juicio oral y público que comenzó el lunes contra 26 personas acusadas de crímenes de lesa humanidad en seis centros clandestinos de detención que integraban el denominado “Circuito Camps” durante la última dictadura.
