La jueza Fabiana Palmaghini prohibió ayer la salida del país de Diego Lagomarsino, el colaborador de Alberto Nisman que le prestó el arma que lo mató. Se trata de la primera medida en su tipo que la Justicia toma en concreto sobre alguna persona ligada a la muerte del fiscal Nisman.
La medida que se adoptó en relación a Lagomarsino fue a fin de ‘tenerlo a derecho‘ luego de ‘reiterados intentos por ubicarlo‘ en el domicilio que dio el lunes, cuando declaró ante la fiscal Viviana Fein, según se informó a través de un comunicado de la fiscalía.
El comunicado salió así al cruce de la versión de que Lagomarsino se encontraba en un hotel protegido por fuerzas de seguridad bajo el régimen de testigos en riesgo. La fiscalía aclaró que ‘la ministra de Seguridad de la Nación notificó que ninguna de las fuerzas federales tiene a su cargo medidas de protección de alguna índole‘ y que ‘el jefe de la Policía Metropolitana confirmó que esa fuerza tampoco ordenó custodiar a Lagomarsino‘.
Inmediatamente después, el secretario general de la Presidencia, Aníbal Fernández, dejó en claro que la ministra de Seguridad, María Cecilia Rodríguez, ‘ofreció las fuerzas federales para proteger a Lagomarsino‘, pero ‘no obtuvo respuesta‘, explicando que esa potestad corresponde a la Justicia. Por la noche, la agencia oficial de noticias Télam informó que Gendarmeria Nacional ya se encontraba custodiando a Lagomarsino, a quien preventivamente le impidieron salir del país pese a no estar imputado.
Luego de conocido un comunicado de la fiscalía, Lagomarsino se puso en contacto con la fiscal que lleva adelante la investigación y se colocó a disposición para ampliar su declaración. ‘A los efectos de tenerlo a derecho, cualquiera sea su situación procesal, la fiscal solicitó y la jueza dispuso la restricción de salida del país de Lagomarsino, luego de reiterados intentos por ubicarlo‘, dice el comunicado.
El lunes, tras hallarse el cuerpo de Nisman con un tiro en el baño de su casa, Lagomarsino se presentó ante la fiscalía y declaró que el sábado le había prestado a Nisman una pistola calibe .22 similar a la que disparó la bala que lo mató.
Aseguró que el fiscal, con quien colaboraba en tareas informáticas en la Unidad Fiscal AMIA, le había pedido el arma por razones de seguridad, lo cual desató sospechas luego de saberse que Nisman tenía dos armas registradas como legítimo usuario.
En posteriores declaraciones dejó trascender que al llevarle la pistola hasta su departamento de Puerto Madero, éste le comentó que el desplazado jefe de contrainteligencia de la ex SIDE, Jaime Stiusso, le había recomendado que se cuidara de su custodia e hiciera lo mismo con sus hijas. Lagomarsino es un informático que no integra la planta de la fiscalía sino que tenía un contrato firmado directamente por Nisman.

