El vicepresidente Amado Boudou estuvo ayer por primera vez cara a cara con el juez federal Ariel Lijo, quien lo investiga por el caso Ciccone. En un encuentro protocolar de 15 minutos, planteó ‘la necesidad de que la Justicia tenga una actuación rápida y con celeridad’.
La de ayer fue la segunda vez que Boudou se presentó en los tribunales de Comodoro Py 2002, en el barrio porteño de Retiro, ya que en marzo de 2012 había hecho lo mismo para ratificar una denuncia ante el juez Daniel Rafecas -el primero que lo investigó por el caso Ciccone- por el presunto hackeo de su mail.
Boudou llegó espontáneamente (foto) a las 11.15 a Comodoro Py con sus abogados. Le aseguró a Lijo que estaba a su disposición, que no se iba a amparar en ningún fuero y presentó dos escritos. El magistrado le dijo que cuando considere que sea el momento para resolver lo hará.
En los escritos, el vicepresidente Boudou aseguró que no participó del trámite del levantamiento de la quiebra y beneficios fiscales para la ex Ciccone Calcográfica cuando era ministro de Economía, le atribuyó responsabilidad en el salvataje al jefe de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Ricardo Echegaray, y pidió su sobreseimiento en la causa.
En 2010, un juzgado comercial declaró la quiebra de Ciccone a petición de la AFIP por deudas impositivas, pero la Justicia levantó la quiebra tras haberse negociado con el Fisco un plan de pagos.
Después de levantar la quiebra, la compañía quedó en manos de la sociedad The Old Fund, que estaba presidida por Alejandro Vandenbroele, señalado como ‘testaferro‘ del vicepresidente, un vínculo negado por Boudou.
Fuentes: DyN y Télam

