La comunicación nunca ha sido uno de los pilares de la gestión del gobierno de Cristina Fernández pero, con el correr del tiempo, se fue tornando en una debilidad a la hora de fijar posiciones públicas sobre distintos aspectos delicados.

La situación económica, con un complejo coctel entre inflación y un dólar acorralado, sumado a las restricciones a las importaciones, conforman un panorama obligado para que desde el Gobierno se lleve tranquilidad. Sin embargo, voces del propio kirchnerismo comenzaron a quejarse porque ‘no hay voceros‘ que expliquen qué está sucediendo.

A varios funcionarios los sorprendió que el senador Aníbal Fernández fuera el portavoz de la posición económica de Cristina Fernández: ni el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, ni el vicepresidente Amado Boudou, ni Guillermo Moreno, ni la directora del banco Central, Mercedez Marcó del Pont, ni otro funcionario del Palacio de Hacienda. Quizás, esto produjo que un ministro político, Florencio Randazzo, saliera al poco tiempo a fijar la posición, al menos de un miembro del Gabinete nacional.

‘Cristina siempre te decía caminen. Dónde vamos a caminar si no podés evitar hablar del dólar y de la economía. Y si nadie habla y decís algo que no gusta, quedás en off side y después te miran mal‘, confesó un importante dirigente K.

Lo cierto que ese vacío de la comunicación está intentando llenar Fernández con errores y virtudes, aunque ahora, después del tirón de orejas es posible que se llame a silencio.

Parece que lo único en lo que inquieta en la casa Rosada es las sucesión 2015 y los soldados para las legislativas del 2013. Cristina Fernández parece estar persuadida de que Alicia Kirchner es una muy buena candidata para el Congreso. Últimamente la Presidenta no ahorra elogios para su cuñada al frente de Desarrollo Social. ‘A Alicia le están haciendo estudiar y meterse en temas económicos para salir a hablar‘, deslizó un funcionario, para dejar en claro la estrategia del oficialismo.