El empresario Lázaro Báez negó ayer en la Justicia su vinculación con la compra de un campo de 3.600 hectáreas en Mendoza y cualquier otro hecho de presunto lavado de dinero, al sostener que fue ‘injustamente imputado‘.
En su primera indagatoria judicial, Báez se presentó ante el juez federal Sebastián Casanello y el fiscal Guillermo Marijuán y presentó un escrito en el que pidió su sobreseimiento y el archivo de la causa, y se negó a contestar preguntas.
‘No intervine en la comisión de ilícito alguno‘, se desligó Báez en el escrito de 21 páginas, pero consideró que ‘la sociedad inducida y envenenada por los medios de comunicación ya dictó su sentencia hace tiempo‘. Báez negó haberle dado al intermediario Leonardo Fariña cinco millones de dólares para comprar un campo en Mendoza -‘mintió descaradamente‘ y ‘nunca tuve trato con este sujeto‘, dijo el empresario- y rechazó tener vinculación con Helvetic Service Group, empresa que habría comprado la financiera S.G.I, investigada por presunto lavado de dinero suyo.
A bordo de un automóvil Volkswagen Tiguan gris, con vidrios polarizados, Báez ingresó al edificio de Comodoro Py 2002 directamente a través del garaje de la planta baja, en vez de subir a pie la escalera de la puerta principal. Báez llegó a las 9.50 al juzgado junto a sus abogados Gabriel Gandolfo y Nicolás Guzmán y permaneció cerca de una hora.
En la indagatoria estuvieron Báez, sus abogados, el juez Casanello, el fiscal Marijuán y el secretario del juzgado, Sebastián Bringas, quien le leyó al empresario la acusación.
‘Sí, voy a declarar, pero a través del escrito que voy a presentar solicitando que se incorpore al expediente, el cual considero que tiene la respuesta a todas las imputaciones que existen en la causa y a los interrogantes. Es todo lo que tengo que decir‘, dijo Báez, y se negó a contestar preguntas.
Lázaro Báez fue indagado por la presunta entrega de cinco millones de dólares a Fariña para que en diciembre de 2010 compre la estancia mendocina ‘El Carrizalejo‘, de 3.600 hectáreas en Tupungato, y que en 2012 fue vendida en 1,8 millón al empresario Roberto Erusalimsky. Fuente: DyN

