Austria es el primer país europeo que amplió el universo de sus votantes a los jóvenes a partir de los 16 años, y su caso se convirtió en un referente para el Consejo de Europa, que sugirió recientemente a sus 47 países miembros que “rebajen la edad de voto” para contribuir a que “los jóvenes se sientan más incluidos”.
En América Latina uno de los pioneros en aplicar el voto a los 16 es Brasil, junto a Nicaragua, aunque también pueden elegir autoridades nacionales los chicos de 16 en Ecuador, Cuba y Nicaragua.
Por eso, los casos de Austria y Brasil son los que han seguido de cerca los legisladores argentinos que plantean una reforma similar para permitir que los jóvenes a partir de los 16 años tengan el derecho de votar. Hay varios proyectos de ley en este sentido y lo único que los diferencia es la modalidad de “opcional” no obligatorio.
En el Viejo Continente, también se ha pronunciado al respecto la Comisión de Asuntos Políticos del Consejo de Europa (APCE) que, en una resolución de junio del 2011 dirigida a sus 47 Estados miembros, sugirió que “estudien la posibilidad de rebajar la edad de voto a los 16 años”‘.
El objetivo es que “los jóvenes se sientan más incluidos y, por lo tanto, se involucren más en el proceso político cuando se hiciesen mayores”, ayudando de esta manera a que “los jóvenes sean más responsables”.
El Consejo de Europa es una organización internacional de ámbito regional constituida en 1948 en La Haya que integran 47 Estados, con el objetivo de promover un espacio político y jurídico común en el continente, sustentado en la democracia, los derechos humanos y el Estado de Derecho.
En Austria, la ley que habilita a votar a los jóvenes a partir de los 16 años fue sancionada por el Poder Legislativo austríaco en junio del 2007, por iniciativa del canciller social demócrata Alfred Gusenbauer, que incluso impulsó la creación de un Ministerio de la Juventud.
Gusenbauer, que había hecho esta promesa durante su campaña electoral, dijo tras la sanción de la ley que “la política deberá ocuparse más a partir de ahora de las demandas de los jóvenes”.
Si bien Austria es el único país europeo que adoptó la norma, algunos estados de países europeos también lo han hecho, como el estado de Bremen, en Alemania, un cantón suizo, varias comunas noruegas, y tres territorios británicos.
Otro caso es el de Eslovenia, país en el que la posibilidad de votar a partir de los 16 años está condicionada por el hecho de que esos jóvenes tengan “actividad laboral remunerada”.
Otros países europeos como Italia, España y el Reino Unido son actualmente escenario del mismo debate que hoy se plantea Argentina, y no sancionaron ninguna ley en ese sentido.
Pero esta onda joven tiene raíces más antiguas en América Latina con Nicaragua y Brasil, que con diferencia de un año, pusieron en marcha el voto a los 16.
En Brasil con el retorno de la democracia vino una reforma constitucional que el 1988 introdujo el voto a los 16 de manera opcional. En las elecciones de 2011 los lectores de 16 y 17 años representaban 1,7%. Es decir, cerca de 2,4 millones de jóvenes habilitados para vota por primera vez.
Hoy la idea de ampliar el universo de votantes a los jóvenes a partir de los 16 años, también se está dando en Bolivia, Chile y Uruguay. En el resto del mundo, están los casos de Irán, país donde se vota a partir de los 15 años; Chipre, desde los 16; e Indonesia, a los 17 años.

