La Argentina colocó ayer deuda por 16.500 millones de dólares a una tasa promedio de 7,14 por ciento, de los cuáles unos 9.300 millones se asignarán a pagarles el próximo viernes a los holdouts que aceptaron la oferta, y significará la salida del default del país.
El Ministerio de Hacienda informó que recibió una demanda de 68.600 millones de dólares, que superó en más de cuatro veces a la oferta, esto sumado al nivel de las tasas de los cuatro bonos de 3 hasta 30 años, muy por debajo del nivel de costo que se esperaba pagar en marzo, fue el combo perfecto para un regreso triunfal del país al mercado de capitales después de 15 años de ausencia.
‘Con esta colocación matamos tres pájaros de un tiro. Terminamos con el default del 2001, les pagamos a los tenedores de bonos a los que no les podemos pagar desde el 2014, y conseguimos recursos financieros para no hacer un ajuste fiscal”, destacó el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay.
‘Podríamos haber emitido el doble de bonos‘, destacó en la conferencia de prensa y señaló que las dos terceras partes de los inversores son estadounidenses.
Los rendimientos de los cuatro bonos estuvieron en la parte baja de las guías.
El título a tres años por 2.750 millones de dólares se colocó a 6,25% y por el bono a cinco años por 4.500 millones de dólares al 6,87%. La deuda a 10 años por 6.500 millones de dólares se emitió al 7,5% y la a 30 años por 2.750 millones de dólares ofreció una tasa de un 7,62% (Ver infografía).
Prat Gay informó que con los recursos de la operación pagará el próximo viernes a acreedores que demandaron al país en Estados Unidos -conocidos como ‘holdouts‘- y financiará obras de infraestructura.
‘Esta es la demanda más grande de la historia para un bono o una acción de un Gobierno o de una empresa de mercados emergentes, está posiblemente entre las 20 más grandes de la historia para una emisión en general‘, dijo Prat-Gay antes de anunciar el cierre de la operación.
Prat Gay prometió además que ‘trabajarán en resolver las cuestiones administrativas necesarias‘ para habilitar el pago de los 3 mil millones de dólares que le corresponden a bonistas reestructurados y que están congeladas en cuentas nacionales desde junio de 2014 a partir de los bloqueos impuestos por el juez Thomas Griesa.
No obstante, aclaró que el giro recién se podrá ejecutar cuando Griesa levante los embargos, lo que se estima podría demorarse una semana más.
La operación se concretó en bonos a 3, 5, 10 y 30 años y el Gobierno recibió ofertas por 68.600 millones de dólares. Ante esa sobreoferta, Argentina tomó 16.500 millones de dólares, 1.500 millones más que los autorizados en la Ley de Normalización de deuda.
Prat-Gay explicó que la ampliación se realizó al amparo de la Ley de Presupuesto nacional que contemplaba emisiones de deuda dentro del programa financiero para 2016. Recordó también que la Ley de Normalización autorizó a emitir específicamente hasta 12.500 millones para pagar a holdouts y se mostró confiado en que se seguirán alcanzando acuerdos por encima de los 9.300 millones ya suscriptos, que corresponden a 220 grupos diferentes.
El ministro puntualizó que esa cifra a cancelar incluye a los litigantes que firmaron los convenios antes del 29 de febrero -condición impuesta por Griesa- y también a quienes lo hicieron después de esa fecha.
El ministro reconoció que tras la colocación tendrá un excedente de unos 7 mil millones de dólares que se utilizarán ‘para afrontar gastos de capital‘ y mencionó como ejemplo que este año se deben pagar servicios de deuda por 15 mil millones por lo que ese monto sólo alcanzaría para ‘la mitad‘ de esas obligaciones. El titular del Palacio de Hacienda destacó que 2/3 del volumen total de oferentes fueron inversores de los Estados Unidos, 1/4 europeos, un 5 por ciento de Japón, y otro tanto de América Latina.

