La Iglesia intentará ponerle freno al plan de un sector del Gobierno para modificar la ley que pena la tenencia de estupefacientes para consumo personal, ante la posibilidad de que el Congreso, con mayoría oficialista, puede dar pronta sanción al proyecto del senador Aníbal Fernández.
La iniciativa legislativa vuelve a poner a Gobierno e Iglesia en veredas opuestas, pese a que la cúpula episcopal dijo en noviembre pasado al salir de la audiencia en la Casa Rosada que la presidenta Cristina Fernández compartía la postura eclesiástica en cuanto al flagelo de las drogas.
Los obispos católicos salieron a rechazar de plano los argumentos esgrimidos por los legisladores kirchneristas y sus aliados, y propusieron en cambio una lucha contra la drogadependencia basada en la educación y la prevención. También criticaron la escasa formulación de políticas públicas para asistir a los adictos, a quienes -aseguran- hay que ayudar no criminalizar. ‘En las provincias nadie se hace cargo de los adictos, y son cada vez más necesarios servicios accesibles y con personal capacitado‘, reclamó oportunamente el titular de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, monseñor Jorge Lozano.
“Mafias”
Para la Iglesia, el narcotráfico crece en el país al ritmo de ‘bandas mafiosas‘ que se adueñan de los barrios, y el aumento del consumo y la oferta de drogas en el país se sustenta en el delito, la corrupción, la impunidad y la tolerancia social al consumo de estupefacientes.
Los referentes eclesiásticos elevaron su voz por estas horas ante la insistente propuesta de Aníbal Fernández, marchas al Congreso mediante, para legalizar el consumo ‘recreativo‘ de estupefacientes, sobre todo la marihuana, y para permitir el autocultivo. ‘Lo que quizás es recreativo para un joven de clase media o alta se torna fatal en los ambientes pobres y marginales. Es necesario comprender que la vulnerabilidad social aumenta cuando no hay oportunidades de inclusión real‘, alertó el sacerdote José María Di Paola. El padre ‘Pepe‘, como se lo conoce, trabajó en hogares para la rehabilitación de adictos en una villa de emergencia porteña y por sus denuncias hasta fue víctima de una amenaza de muerte por parte de narcotraficantes.
El cardenal Jorge Bergoglio utilizó el marco del Tedeum por el 25 de Mayo para oponerse una vez más a la despenalización de las drogas y a su consumo personal. ‘Creen que haciéndolas legales ya son buenas‘, criticó al tiempo que advirtió que ‘entregamos las vidas de niños y jóvenes a soluciones mágicas y destructivas de las drogas legales e ilegales‘. El senador Fernández fundamenta su proyecto legislativo en que ‘no se criminalice a los pobres por andar con un porro‘ y en exigir que se deje de perseguir a ‘los perejiles‘. En cambio, monseñor Lozano sostiene que la mayor tolerancia social se debe a ‘una disminución en la percepción del riesgo que provoca el consumo de sustancias‘ adictivas. ‘Algunos dicen ’un porro no hace nada’ y no es cierto. Éste es un mensaje mentiroso. Si no somos claros, la tolerancia social termina haciéndose cultura y naturalizándose el consumo. Muchos se inician en este camino con la idea falsa de tener control sobre la droga, adentrándose en un laberinto al cual es fácil entrar pero muy difícil salir‘, replicó.

