En el primer intento, lo más probable es que, en vez de escucharse un dulce cuento infantil relatado por una simpática voz, uno termine oyendo en cambio esas sobrias voces de mensajes grabados advirtiendo que "la línea telefónica de atención del número solicitado está ocupada".

Ya por el quinto intento puede que mejore la suerte para los pequeños que, junto a sus padres, marcan el 0800-333-62931: el número que habilitó el Gobierno nacional para escuchar gratuitamente unos 30 relatos de cuentos infantiles.

De ahí en más todo lo que viene es goce inmediato, sin vueltas. Algo tan irrefutable como que las cosas para los chicos son y tienen que ser más sencillas, como si fuera un decreto aplicado por el mismísimo Peter Pan.

Ya desde el principio, sólo un mensaje grabado anticipa con voz entusiasta lo que se viene: "Te comunicaste con el Plan Lectura (que depende del Ministerio de Educación). Apretá el número 1 y preparate para disfrutar" de alguno de esos cuentos relatados telefónicamente en estas vacaciones de invierno que, por la gripe A, fueron más largas que en años anteriores.

Creado para entretener a los chicos que optaron por quedarse en casa para evitar contagios por gripe A, el programa "Cuentos: Lecturas para escuchar" consta de 30 relatos de autores argentinos cedidos por la editorial local Colihue. A tal punto llega la convocatoria, que las autoridades educativas calculan que entre 3.000 y 5.000 chicos por día llaman para escuchar los relatos de esta iniciativa oficial que concluye el próximo lunes, con el inicio de clases. Aunque muchos usuarios piden que continúe este servicio del Gobierno.

Los que llaman al 0800-333-62931 no tienen la opción de elegir un relato de los 30 disponibles. No queda más vuelta que aceptar el cuento que les toque. Es que al marcar este número y posteriormente pulsar el número 1, este servicio telefónico escoge aleatoriamente cualquiera de estas narraciones. Lo que sigue es relajarse y disfrutar de alguna de estas historias embellecidas con todos los ingredientes que pueden adornar un buen relato: dos actores que con sus voces se meten en la piel de los personajes que adornan estas breves narraciones.

Sin quitarle mérito a las melodías incidentales que, desde el principio de la narración, empiezan insinuando esos finales felices tan frecuentes en estas historias ofrecidas en envase chico.

Cinco minutos parecen más que suficientes para desarrollar estos relatos llenos de efectos sonoros que, con mucha o no tanta verosimilitud, emulan desde los impiadosos soplidos de un frío viento hasta un operístico coro de pájaros.

Ejércitos de estornudos, aves cantando como si fueran la hinchada de un club de fútbol y guantes tejidos con madejas de rayos de sol intentarán seducir la imaginación de los menores hasta el 3 de agosto, cuando una gran cantidad de provincias termine este receso invernal que mantuvo a muchos preocupados por su salud.

Mientras que otros se alegraron, al menos por tres minutos, de haber conocido a personajes tan graciosos como el del "pajarito remendado" que, para no ser devorado por un aguilucho, distrae a su enemigo haciéndole un comentario digno de una vecina de barrio que a las 7 de la mañana sale a barrer su vereda. Tan simpático como para hacerles olvidar a los chicos los minutos que tuvieron que esperar para comunicarse con esta línea telefónica saturada por los llamados de unos cuantos bajitos argentinos ávidos de que les cuenten un cuento.