Buenos Aires, 17 de agosto.- Hoy se cumplen 161 años desde que el libertador de Argentina, Chile y Perú, José de San Martín, quien falleció en Boulogne sur Mer, Francia, el 17 de agosto de 1850.
A partir de la cero hora se transmitió por cadena nacional, la marcha de San Lorenzo, interpretada por la Fanfarria Alto Perú de los Granaderos a Caballo, y el himno en la voz de la folklorista Soledad Pastorutti y sus músicos.
La filmación se realizó en la plaza de armas del templete sanmartiniano de Yapeyú, Corrientes, el año pasado, como parte de los festejos por el bicentenario
San Martín centró sus esfuerzos en la lucha anticolonial con la convicción de destruir el poder colonial que durante 300 años habían ostentado los españoles en América latina, mientras la región se desangraba en enfrentamientos al interior de la clase criolla y el poder porteño lo abandonaba.
Se opuso a las órdenes enviadas por Buenos Aires para que baje con su ejército a combatir contra Artigas, quien enfrentaba la invasión portuguesa y a los porteños que buscaban liquidar el proyecto social y de libertad del oriental.
"Aunque el egoísmo del partido centralista porteño pretendió frenar la campaña de los Andes y después lo abandonó, la revolución no podía afirmarse sin recuperar Chile y sin abatir el centro realista del Perú", añadió Chumbita.
Con esta convicción San Martín se lanzó a cruzar los Andes y arengó ante sus compañeros del Ejército que "la guerra se la tenemos que hacer como podamos: si no tenemos dinero; carne y tabaco no nos tiene que faltar. Cuando se acaben los vestuarios, nos vestiremos con la bayetilla que nos tejan nuestras mujeres y si no andaremos en p… como nuestros paisanos los indios. Seamos libres, y lo demás no importa".
"Compañeros juremos no dejar las armas de la mano hasta ver el país enteramente libre, o morir con ellas como hombres de coraje", agregó.
Este enfoque de la lucha contra los españoles estaba clara en San Martín, quien continuó hasta Perú para terminar la guerra y pidió refuerzos a Buenos Aires.
"Pero la Legislatura de los unitarios se desentendió alegando que su ejército era "una fuerza aislada en sus propias operaciones", añadió Chumbita tras precisar que ese ejército "era mucho más que eso, era un ejército sudamericano".
"Era el germen de la unión de nuestras patrias, la base del proyecto de confederación al que él se comprometió con Bolívar: una propuesta integradora, que adquiere renovada importancia a lo largo de nuestra historia en la lucha interminable por defender y completar la independencia", dijo el historiador.
Una vez liberado Chile, San Martín avanzó sobre Perú, proclamó la independencia y asumió el gobierno bajo el título de Protector, mientras envió a Buenos Aires a Gutiérrez de la Fuente con el pedido de ayuda militar y económica, que le fue negada.
Luego vendrá Guayaquil, el encuentro entre San Martín y Bolívar donde quedó sellada la suerte de ambos libertadores.
Bolívar continúa la lucha anticolonial que triunfó finalmente, en 1825, liberando toda el área soñada como la Gran Colombia, y San Martín, quien renuncia al mando político y militar de Perú, se dirige a Buenos Aires, donde 4 meses atrás había muerto su esposa, Remedios Escalada, para partir con su hija hacia Europa.
"Hija, esta es la fatiga de la muerte", le dice San Martín a su hija Merceditas en la tarde del 17 de agosto de 1850, antes de morir de una crisis cardíaca en la localidad francesa de Boulogne Sur Mer.
Pasarán 30 años hasta que los restos de San Martín lleguen a Buenos Aires en medio de un fervoroso recibimiento el 28 de mayo de 1850.
Ese día, declarado feriado nacional, casi todo Buenos Aires se agolpó en las calles céntricas mientras una salva de 21 cañonazos saludaba la llegada del vapor “Talita” que traía a bordo el cuerpo del general, dando clara señal del lugar indiscutible que pasaba a ocupar San Martín en la historia nacional.
