La presidenta Cristina Fernández de Kirchner apeló ayer a una indirecta para reivindicar su responsabilidad por la política económica del Gobierno nacional, al recordar que su esposo y antecesor, Néstor Kirchner, decía "el ministro de Economía soy yo".

Al hablar en la inauguración de una fábrica de maquinaria agrícola en Córdoba, la jefa del Estado defendió las medidas impulsadas desde el 2003 hasta el presente en la materia y advirtió que frente a las críticas, "en lugar de protestar, el gobierno se arremanga". En este marco, recordó que antes de asumir la presidencia le preguntaban a Kirchner quién sería su ministro de Economía y él decía "el ministro de Economía soy yo".

La Presidenta elogió el carácter industrial de Córdoba durante su acto en la planta de Fiat en Ferreyra y pidió una vez más cuidar el modelo que ya lleva 10 años. Cristina fue ayer a la ciudad de Córdoba para inaugurar una fábrica de tractores y cosechadoras, en un acto institucional, pero al que la movilización del kirchnerismo cordobés le dio un clima de campaña electoral.

La Presidenta llegó acompañada por la ministra de Industria, Débora Giorgi, y otros miembros del gabinete nacional y fue recibida por la vicegobernadora Alicia Pregno, quien después no llegó al acto.

Entre los asistentes se encontraban los militantes de La Cámpora y Kolina, quienes en un clima enfebrecido insultaron con cánticos al gobernador José Manuel de la Sota, que estaba de viaje por Brasil.

Como representantes del kirchnerismo cordobés s hizo presente el intendente cordobés de Villa María Eduardo Acastello, quien negó durante el acto que vaya a ser candidato en octubre.

Por su lado, la presidenta aprovechó la oportunidad que le dieron los militantes que silbaban al intendente de Córdoba capital, el radical Ramón Mestre, para detener los abucheos y advertir: "Nosotros no nos peleamos con nadie.