El ministro de Economía de la Nación, Axel Kicillof, está estudiando modificar la distribución y el precio de la garrafa social. En los próximos días habrá una importante reunión entre representantes del Gobierno nacional, los productores y fraccionadores de garrafas sociales, ya el tiempo apremian, debido a que el 30 de abril vence el último convenio que firmaron la industria y la Nación para mantener con vida la garrafa social.

De acuerdo con la industria, la garrafa a $ 16 sólo se consigue en las plantas de las empresas fraccionadoras. Al cliente, habitualmente sectores de menores recursos, sin acceso al gas por redes, llega al menos tres veces más caro. En el sector sostienen que la diferencia se pierde en la distribución del producto, donde hay un alto grado de informalidad y reventa. Por eso, Economía estudia llevar el valor de la garrafa de 10 kilos de $ 16 a por los menos $ 50. Y aumentar las compensaciones a las empresas. Al mismo tiempo, buscará implementar un nuevo mecanismo de control sobre la cadena de distribución. El programa muestra algunas deficiencias, como el atraso en el precio y, sobre todo, la imposibilidad de conseguir el producto a los $ 16 que prometió el Gobierno en 2008. El primero es un reclamo que las empresas del sector llevarán a la mesa de discusión, pero el segundo es un punto que preocupa al ministro Kicillof que podría aplicar varios cambios en la iniciativa.

El propio jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, reconoció de manera tácita algunos problemas en el programa en la garrafa social a principios de abril. ‘Estamos trabajando en el sostenimiento del programa de atención, para garantizar el abastecimiento en tiempo y en forma de esa garrafa’, explicó. En segundo lugar -continuó-, trabajamos para garantizar que quienes efectivamente son beneficiarios reciban esta garrafa con un límite de dos unidades por beneficiario’.